Urabá

Urabá tiene expresiones artístico culturales como la danza (en sus diversos estilos), creación de piezas artesanales con diferentes materiales,  artes plásticas, etc.; que son el reflejo de un escenario diverso para  quienes con estrategias emprendedoras e innovadoras, deseen aprovechar efectivamente esta diversidad, aportar a la descentralización económica, el desarrollo local sostenible de la región y transformar realidades de desempleo y pobreza.

 

Por su economía, Urabá aporta el 7,5% del valor agregado departamental. Entre las distintas subregiones, Urabá participa con el 24,67% del valor agregado en cuanto al sector Agropecuario, Silvicultura y Pesca, cuya cifra es la mayor del departamento en este rubro.

No obstante, a pesar de la abundancia de sus recursos naturales y la diversidad cultural, Urabá se caracteriza por presentar uno de los mayores porcentajes de población con bajos niveles  de calidad de vida; así, el índice de Condiciones de Vida para Urabá, según encuesta de Calidad de Vida (2007) está en 57,3% siendo uno de los más bajos de Antioquia después del Bajo Cauca. Al nivel zonal, el índice más bajo es para la Zona Atrato Medio (37,5%), mientras el más alto es para la Zona Centro (60,3%)[1].


[1] Fuente: Gobernación de Antioquia. Perfil Subregional Urabá. Disponible en: https://antioquia.gov.co/antioquiav1/organismos/planeacion/descargas/perfiles/Perfil_Subregional_Uraba.pdf

 

Pese a las bondades del territorio en cuanto a expresiones como danzas, ritmos musicales; paisaje, ubicación estratégica para el turismo, personas talentosas para las artes y el emprendimiento, etc. Son muy limitadas las oportunidades laborales ofrecidas en el medio, pues la poca estabilidad económica de muchas iniciativas de emprendimiento, tornan más difícil poder cubrir para cubrir  la demanda de desempleo que azota gran parte de la región.
En consecuencia, muchos creadores han  repensado su oficio, han desistido  de la creatividad como alternativa para el desarrollo local; esto ocasiona una deslegitimación de saberes y  habilidades individuales que son parte de la riqueza cultural de la región.
En este orden de ideas, es necesario identificar el estado actual de las ICC y el emprendimiento cultural en la región, conocer sus capacidades  y necesidades. Esto, para  poder diseñar propuestas que hagan de la creatividad, empresas innovadoras económicamente sostenibles con potencial para generar empleo. Es decir, empresas que posicionen la cultura, impulsen el turismo cultural hacia la región y diversifiquen su economía.